17 Jul

Dispositivos de campo: re-imaginaciones para la etnografía

xcol2

¿Cómo sería el gesto curatorial que se ocupa de cuidar investigaciones al límite? Ese era uno de los puntos de partida del encuentro y taller que realizamos en Intermediae (Matadero Madrid) el 6 de julio (aquí el programa completo). Acuñamos esa imagen de las investigaciones al límite a partir de nuestras discusiones sobre las colaboraciones experimentales; una figura que trata de describir ciertas formas de hacer etnografía. Tenemos la intuición de que las colaboraciones experimentales son un modo etnográfico que pulsa algunas convenciones del método y que nos instala en un terreno de incertidumbre en nuestros modos de relacionalidad en el campo empírico y en nuestras prácticas epistémicas.

Asumamos entonces que nos encontramos con investigaciones que pulsan límites: de las disciplinas, de los métodos, de la academia, de la autoría…; investigaciones que en su ejercicio de frontera generan una considerable ansiedad e incertidumbre porque ‘desbordan’ los marcos canónicos y nos fuerzan a hacernos cargo de excesos: de relacionalidad, de apertura, de heterodoxia… Ante esa circunstancia, el punto de partida que queríamos explorar era sencillo: ¿cómo podemos generar las condiciones que permiten sostener esas investigaciones sin negar su exceso? La invocación de la figura curatorial nos servía para reconocer inspiraciones de las prácticas artísticas y explorar un diálogo que consideramos productivo entre antropología y arte. La utilización del neologismo pretende además explicitar el doble gesto que invoca la figura de la curadoría: el comisariado acompañado de cuidados.

Read More

06 Jul

De la ética de la investigación a la investigación de la ética, compendio de textos

El martes 7 de julio organizamos un conversatorio en torno a la ética de la investigación en el Ier Congreso Internacional de Antropología AIBR, que se celebra en Madrid entre el 7-10 de julio de 2015. Hemos hecho un compendio con las contribuciones de los autores:

De la ética de la investigación a la investigación de la ética. Compendio de contribuciones (PDF), Congreso AIBR 2015. Moderadora: Virtudes Téllez (UCLM).

1. Geografías de los dilemas éticos en la antropología.

  • Margarita del Olmo (CSIC). Contexto del debate en España España. Tratando de abrir el debate, hace unos años.
  • Laura Calle Alzate (UNAL). Reflexiones en torno a una etnografía en contextos de violencia política y la implicación del género del investigador en estos contextos.

2. Mecanismos institucionales de la ética de la investigación

  • Sergio López, presidente de AIBR. Comités de revisión en EE UU. El tratamiento de las violaciones éticas en los proyectos de investigación.
  • Sabine Kradolfer, Sociedad Suiza de Etnología (SSE). Códigos y guías: una visión crítica.
  • Liliana Suárez Navaz (UAM), presidenta del IMA. Éticas de la investigación etnográfica en España: de la omisión histórica al activismo multidimensional en tiempos de vulnerabilidad.
  • Adolfo Estalella (UOC / CSIC), Problematorio de ética: ética desde el diseño dialógico.

 

02 Jul

Colaboraciones experimentales en AIBR

I Congreso AIBR

Logo congreso AIBR

La Asociación de Antropólogos Iberoamericanos en Red organiza el I Congreso Internacional de Antropología AIBR bajo el lema “El Ser Humano: culturas, orígenes y destinos”, que se celebrará en Madrid entre el 7 y el 10 de julio de 2015. Aquí podéis descargar el programa en PDF.

El día 8 de julio de 9:00 a 11:00 y de 11:30 a 13:30 en el Aula Magna de la Facultad de Psicología de la UAM, organizamos un par de paneles especiales sobre las Colaboraciones experimentales con el objetivo de discutir con proyectos afines e inspiradores. Os dejamos por aquí el resumen de la sesión y de cada una de las intervenciones.

Read More

01 Jul

Kit de investigaciones al límite

Imagen Klinika

Cómo sería cuidar las investigaciones frágiles. El lunes 6 de julio ensayamos en Intermediae un ejercicio de curadoría de investigaciones que se encuentran al límite; y pondremos en juego dos dispositivos del kit de las colaboraciones experimentales. Colaborabora montará un taller de cuidado de investigaciones, o literalmente una Klinika de proyectos de investigación, en sus palabras:

KLINIKA, que es es un servicio de acompañamiento en el diagnóstico y cuidado compartido, para el desarrollo saludable de proyectos de investigación colaborativa. Está especialmente indicado para proyectos experimentales, que al salirse de la ortodoxia, al transgredir los cánones, provocan en los sujetos investigadores, tensiones, ansiedades, vértigos y grandes dosis de vulnerabilidad e incertidumbre.

La metodología de KLINIKA juguetea con el método clínico y los pasos que se siguen para la elaboración del diagnóstico de un problema, en base al análisis de los síntomas y otras cuestiones significativas, para la proposición del tratamiento más adecuado.

El procedimiento propuesto incluye los siguientes pasos: > Escucha > cuestionamiento > contraste/intercambio > proposición. Las reglas básicas a seguir son:

> TODAS SOMOS PACIENTES Y ESPECIALISTAS A LA VEZ.
> LOS CUIDADOS COMPARTIDOS NECESITAN DE CO-RESPONSABILIDAD.
> LOS RECURSOS PROPIOS PUEDEN AYUDAR AL RESTO.

Cuadernillo Klinika. Servicio de acompañamiento en el diagnóstico y cuidado compartido de investigaciones (PDF).

 

CURA

El segundo kit del dispositivo será  la curadoría gráfica por relatogramas, a cargo de Carla Boserman. En sus propios términos:

El relatograma es un dispositivo metodológico formado por dibujos y palabras que permite acercarse a una idea desde muchos lugares, creando narraciones no lineales que interpelan a una mirada más periférica, más granulada. Es una suerte de relatoría gráfica, un dispositivo de escucha, afección y acción. Se propone una colaboración experimental con cada una de éstas investigaciones al límite, a modo de curadoría gráfica y en forma de relatogramas de las presentaciones, discusiones y preguntas que surjan durante la jornada. La intención es atender, escuchar, dibujar, relatar y diseccionar especialmente aquellos dispositivos de campo (que nos acompañen) o que podrían esbozarse en forma de colaboraciones experimentales.

 ciclo

 

Curadoría gráfica por relatogramas. Inventario 01: Componer la escucha (PDF).

01 Jul

Programa – Investigaciones al límite. Una curadoría de colaboraciones experimentales

Four-Man-Bicycle

Programa

 

10.00 – 10.45. Tomás Sánchez Criado (UOC) y Adolfo Estalella (CSIC), Etnografía a través de los dispositivos de campo.

10.45 – 11.25. Paco Inclán, Psicocartografía imposible.

11.25 – 12.05. Lara Francisca Portolés Argüelles (UOC), Colaboraciones en Arqueología preventiva desde un texto entre la (no)investigación y la (no)crítica de arte.

12.05 – 12.30. Descanso.

12.30 – 13.10. Matthias Lecoq (UAB), Relaciones de poder en la producción de la ciudad. El papel del habitante entre participación y prácticas de uso.

13.10 – 13.50. – Viviana Silva (UCM), Antropología de la memoria. Materiales para un archivo de la experiencia.

13.50 – 15.20. Comida.

15.20 – 16.00. Inés Plasencia Camps (UCM), Fotografía en Guinea Ecuatorial (1861-1936): construcción de ciudadanía y redes sociales a través de la imagen.

16.00 – 16.40. Jorge Martín (UCL), ¿Colaboran las cosas?

16.40 – 20.00. Klinika. Servicio de acompañamiento en el diagnóstico y cuidado compartido para el desarrollo saludable de proyectos de investigación colaborativa, por ColaBoraBora.

Narración gráfica por relatogramas, a cargo de Carla Boserman.

Con la colaboración de  Intermediae

Programa – Investigaciones al límite. Una curadoría de colaboraciones experimentales (PDF).


Sobre el taller

Los intercambios e inspiraciones cruzadas entre las ciencias sociales y el mundo del arte han sido habituales y fructíferos desde hace décadas. Mientras el arte ha incorporado formas y métodos de investigación desarrollados en las ciencias sociales sus prácticas creativas han inspirado intervenciones fértiles en los modos de representación, la ortodoxia metodológica y los estilos de pensamiento propios de las ciencias sociales. La intensificación de ese intercambio en tiempos recientes podríamos considerarla como una búsqueda por renovar y ampliar los repertorios epistémicos para la producción de conocimiento en ambos dominios.

Ese diálogo forma parte de una expansión generalizada del equipamiento epistémico de las ciencias sociales (métodos empíricos, formatos de representación, infraestructuras, etc.) que incluye la incorporación de nuevas infraestructuras (digitales), prácticas propias de otros dominios (performance, comisariado, diseño, etc.) y el desarrollo de una amplia gama de colaboraciones con distintos ámbitos de experticia (arte, arquitectura, activismo…). Tenemos la sospecha de que esas intervenciones son una respuesta a la constatación de que necesitamos nuevas formas de implicación política y producción de conocimiento que respondan a la complejidad de nuestras sociedades contemporáneas.

Lo que hemos llamado ‘colaboraciones experimentales’ en la etnografía constituye una propuesta que sigue esa senda de invención epistémica creativa. Las colaboraciones experimentales pretenden describir hibridaciones poco ortodoxas y experimentos inusuales desde los cuales se repiensan algunos aspectos de los modos de investigar de las ciencias sociales, específicamente de la etnografía. En este taller pretendemos abrir un diálogo entre el estilo y la sensibilidad epistémica propia de la etnografía (en sus diferentes versiones) y otras prácticas y modos de investigación del mundo del arte y la cultura. Nuestro objetivo es entender qué le ocurre a esas investigaciones etnográficas que se encuentran al límite y que atraviesan los ámbitos más diversos de producción científica, artística, política o cultural y que se mueven en ese tránsito hacia una colaboración de contornos experimentales.

31 May

Investigaciones al límite. Una curadoría de colaboraciones experimentales

En este taller pretendemos abrir un diálogo entre el estilo y la sensibilidad epistémica propia de la etnografía (en sus diferentes versiones) y otras prácticas y modos de investigación del mundo del arte y la cultura. Nuestro objetivo es entender qué le ocurre a esas investigaciones etnográficas que se encuentran al límite y que atraviesan los ámbitos más diversos de producción científica, artística, política o cultural y que se mueven en ese tránsito hacia una colaboración de contornos experimentales.

Convocatoria abierta a investigaciones: hasta el 15 de junio.

Jornadas de presentación y trabajo: lunes 6 de julio.

Read More

13 Apr

Colaboraciones experimentales en el trabajo de campo etnográfico

Rivers Experiments

El martes 28 de abril Tomás Sánchez Criado y Adolfo Estalella estaremos pronunciando nuestro primer seminario sobre ‘colaboraciones experimentales’ en la Universitat Oberta de Catalunya dentro de la serie de seminarios periódicos del grupo de investigación Mediaccions. El seminario es abierto a la asistencia de quien quiera, será en la sede central de la UOC:

Seminario ‘Experimental collaborations in Ethnographic fieldwork’
Martes 28 de abril, 12.00-14.00.
Sala Tony Bates, Avda. Tibidabo 39-43, Barcelona.

El seminario plantea para la discusión la noción de ‘colaboraciones experimentales’ para referirse a una modalidad etnográfica del trabajo de campo que pretende reformular la tradicional observación participante. El seminario presenta el trabajo de campo que hemos realizado en los últimos años con distintos colectivos (activistas, diseñadores, arquitectos) de Madrid y Barcelona y después abre para la discusión la introducción que hemos elaborando para el libro que estamos editando con el título de Experimental collaborations. Ethnography through fieldwork devices’, será publicado por la editorial Berghahn en la EASA Book Series.

Si alguien desea asistir que nos escriba para confirmar (jestalellaf AT uoc.edu) y le enviaremos el borrador del texto que será discutido en el seminario.

Experimental collaborations. Ethnography through fieldwork devices seeks to describe empirically and to propose a reflection on a form of fieldwork whose epistemic practices for knowledge production are experimental and whose social engagement is collaborative, instead of participant observation as a social and epistemic situation of fieldwork involvement that maintains a certain detachment and distance.. Hence, grounding on a series of ethnographic projects in Africa, America and Europe we would like to show different forms of what we term ‘experimental collaboration.’ This compilation seeks to expand our ethnographic repertoire in light of situations that force us to engage in tentative research processes, destabilizing both the traditional role of researchers and the methodological conventions of ethnography. Although experimental collaboration implies a certain methodological uncertainty in the field and a suspension of the outcomes of ethnographic researches, we believe that it also opens productive instances for renewing the fieldwork devices for the production of anthropological knowledge. Experimental collaboration points out to a descriptive account of certain forms of ethnographic engagement and a research and pedagogic program that intends to intervene in current forms of ethnographic practice and learning.

* La imagen procede de uno de los trabajos de fisiología experimental que William Halse Rivers realizó en Cambridge entre 1902 y 1906 después de regresar de la expedición del Estrecho de Torres, un momento relevante en la construcción de la etnografía moderna.

09 Feb

El etnógrafo escribiente: La transcripción/digitalización como estrategia performativa del archivo |Seminario de Pablo Hoyos

SEMINARIO “EL ETNÓGRAFO ESCRIBIENTE: LA TRANSCRIPCIÓN-DIGITALIZACIÓN COMO ESTRATEGÍA DE EXPANSIÓN PERFORMATIVA DEL ARCHIVO”

Impartido por el Dr. Pablo Hoyos, Universidad del Claustro de Sor Juana

Miércoles 11 de febrero de 16:30 a 19 en la sala 8B del MediaTIC (ahora Barcelona Growth Center) de la Universitat Oberta de Catalunya (carrer Roc Boronat con Sancho Dávila).

Pablo Hoyos se doctoró en 2012 en el departament de Psicologia Social de la UAB con una tesis sobre la poesía como dispositivo de producción discursiva y es ahora profesor en México en la Universidad del Claustro de Sor Juana . Ha venido haciendo en los últimos años un interesantísimo trabajo de campo etnográfico en cárceles de México. En fechas recientes Pablo ha comenzado a recopilar un archivo de relatos de los presidiarios, que ahora está en proceso de edición y publicación. Es de este proceso de recopilación de materiales de campo como producción colaborativa y experimental de un texto etnográfico y de sus cuestiones y diatribas que vendrá a hablarnos y a lo que dedicaremos el seminario (véase resumen más adelante).

Este encuentro quisiera ser un primer momento de una serie de seminarios o talleres que en los próximos meses iremos planteando en Barcelona junto a Adolfo Estalella sobre las colaboraciones experimentales en la etnografía (de lo que podéis saber más en la siguiente web: www.xcol.org #xcol ).

RESUMEN

Dándole la vuelta a la famosa frase de Bartleby, y llevada a un contexto de trabajo etnográfico en el que nuestro rol pasa del antropólogo clásico al del acompañante, cuyas notas pasan por la transcripción y/o digitalización de las apreciaciones de actores en condiciones específicas, el etnógrafo escribiente diría “preferiría sí hacerlo”. El sí se apoyaría en dos motivos complementarios, (1) su registro genera un archivo de inscripciones a través de los cuáles se preservan acontecimientos y testimonios que de otra forma no serían reconocidos, y (2) por el mero hecho de archivar estas notas, los acontecimientos y testimonios serían producidos.

La presente conferencia se yergue sobre la reflexión anclada al segundo motivo del sí, a través del trabajo de campo realizado en el Centro Varonil de Reinserción Social, CEVARESO, Santa Martha Acatitla, en la Ciudad de México, en el marco de un taller de performance en el que los participantes decidieron ser escritores. El rol del etnógrafo pasó a ser el transcriptor-digitalizador de las textualidades producidas a mano por los escritores para en la recopilación de estas escrituras literario-testimoniales llevar a cabo la edición de una plaquette que le fue entregada, devuelta, a los participantes para que éstos la distribuyeran a libre disposición.

Debido al carácter de los textos, El etnógrafo escribiente, en su labor, tuvo que atender a los modos de escribir “maltrecho” de cada escritor, por lo que para ser fiel al material hubo de modificar los comandos del programa del software, así como los aprendizajes propios vinculados con la buena escritura. La escritura “maltrecha” de los participantes es una escritura política, donde más allá del corrector ortográfico del software, nosotros, académicos, tendemos a corregir en la lectura las “faltas”, donde los textos piden, demandan, una lectura corporal, táctil, a menudo incómoda, ya que casi hay que pasar por entre las letras, las sintetizaciones vocálicas y consonánticas.

En estas escrituras, podemos encontrar una longitud de onda que atiende a un complejo de relaciones sociales que suelen ser omitidas tanto por las instancias jurídicas, las evaluaciones psicológicas, como por el sistema carcelario (Wacquant, 2010). Al sumarse al estas escrituras “maltrechas” al archivo, lo pluraliza, lo abre, no sólo por la forma “vulgar” o “coloquial” de su contenido sino porque antes de haber sido archivadas, no formaban parte de él, contribuyendo a la expansión performativa del archivo.

14 May

Colaboraciones experimentales (O una primavera-verano de cacharreos de la experticia)

Sinergia de negrescolor

 

 

 

 

 

 

 

 

Una continuación del post de Adolfo Estalella: “Colaboraciones experimentales (o ‘mira quién baila’)

Llevo un tiempo dándole vueltas a cómo convertir lo que me está pasando como etnógrafo en una pregunta que sea de interés para otras personas. Digamos que la pregunta que resume mis inquietudes pudiera ser algo así como:  ¿Cómo sería una investigación en o, mejor, con una “comunidad epistémica experimental”?

He venido utilizando este término un poco feo y grandilocuente en algunos contextos como este post del blog Fuera de Clase para dar cuenta de algunos espacios epistémicos experimentales post-15M que creo pudieran caracterizarse por ser:

Experimentales, porque la construcción colectiva del conocimiento tiene un carácter “experiencial”, encarnado o basado en lo que nos afecta; pero también experimentales por el afán de experimentación con el qué y cómo podemos pensar, por su estatuto “experimental” y frágil, su carácter en abierto, no constreñido por límites disciplinares o institucionales, prestando atención a esos efectos no previstos que se nos aparecen al montar situaciones que nos interpelan, que crean verdaderos acontecimientos epistémicos colectivos: articulando mecanismos y medios para dotarnos del “poder de hablar de otra manera” (por usar la noción de experimento empleada por la filósofa de la ciencia Isabelle Stengers); experimentales, en fin, porque a través de ellas nos convertimos en “sujetos experimentales” con y sobre los que se prueba, pero no tanto al modo salvaje de ciertas prácticas de laboratorio al estilo Mengele o de las prácticas económicas neoliberales del shock, sino que quizá a través de ellas podamos aspirar a ser una suerte de “cobayas auto-gestionadas” (cuyo caso quizá más claro lo han venido mostrando diferentes trabajos sobre los movimientos de pacientes con SIDA o el activismo trans), ensayando en nuestras carnes las posibilidades y límites de nuevos formatos colectivos y más liberadores de pensar y hacer.

Y en ese contexto creo que no hay modo interesante, ni ética ni epistémicamente relevante de pensar en hacer trabajo de campo con este tipo de comunidades de “cobayas auto-gestionadas” (de las que los académicos también estamos crecientemente empezando a formar parte), que planteando la necesidad de experimentar los contornos de una etnografía colaborativa, o de colaborar en experimentos etnográficos (un tema al que le vengo dando bastantes vueltas junto a Adolfo Estalella).

 

Más aún desde que, hace ya casi dos años, empecé a colaborar y ayudar a dar forma al proyecto “En torno a la silla”. Lo que en un inicio se planteó como una investigación etnográfica al uso ha acabado siendo un dispositivo experimental  (Candea, 2013) para el trabajo de campo colaborativo, aquel que se da cuando los métodos y las preguntas están redistribuidos y hay que empezar a pensarlos como prototipos de otra investigación posible.

Porque esto de investigar junto con las “cobayas auto-gestionadas” –aquellas que se han empoderado fundando un saber sobre sí desde sí, intentando llevar a cabo algo así como una “revolución de los cuerpos, en los cuerpos, por los cuerpos…”, pero también entrando en otras relaciones con otros– obliga a quien hace trabajo de campo (a veces de un modo más o menos confrontacional) a re-situarse; no hay otro modo de aportar que no sea “en común”, porque su “nada sobre si nosotros sin nosotros” te re-coloca desde el principio en otro sitio; te obliga a que lo que ahí puedas o quieras producir asuma que eso que quieres investigar tiene que tener sentido en su forma y contenido, en su pregunta y en su fondo en relación a ese “en común” (nunca sólo “para ti”). Porque están hartos de ser cobayas de probeta o de que les miren como freaks de feria… y han pasado a morder a quienes les tratan así. Y sólo conciben, con toda la razón, que cualquier cosa que se diga tenga que pasar por un acercamiento a su forma de vida, desde la cercanía con ellxs. Y, por tanto, algo parecido a un trabajo de campo al uso tiene que plantearse en un contexto en el que mucha de esa gente tiene ya sus interpretaciones, sus creaciones conceptuales, sus formatos de trabajo; un trabajo de creación epistémica que hay que vindicar o valorar, porque se trata de un espacio investigador análogo al académico; quizá no igual, quizá no idéntico, pero que nos convoca a que practiquemos una tecnología de la humildad –como las llama Jasanoff– frente a la razón tecnocrática que tanto ignora

Hay una creciente necesidad […] de lo que pudiéramos llamar ‘tecnologías de la humildad’. Éstas son métodos, o mejor, hábitos de pensamiento institucionalizados que intentan hacerse cargo de los precarios límites del entendimiento humano –lo desconocido, lo incierto, lo ambiguo, lo incontrolable-. Al reconocer los límites de la predicción y el control, las tecnologías de la humildad confrontan ‘frontalmente’ las implicaciones normativas de nuestra falta de predicción perfecta. Requieren de habilidades expertas y de formatos de relación entre los expertos, los que toman las decisiones y la opinión pública, diferentes de los que se consideraban necesarios en las estructuras de gobierno de la alta modernidad. Implican no sólo la necesidad de mecanismos de participación, sino también de una atmósfera intelectual en la que los ciudadanos sean alentados a poner en funcionamiento sus conocimientos y habilidades para la resolución de los problemas comunes (Jassanoff, 2003: p.227; traducción propia)

Es decir, investigar en este tipo de entornos requiere claramente de algo así como un “cacharreo de las experticias”. Dejadme que explique esta idea a partir de lo que ha venido siendo mi vida colaborativa/experimental en los últimos dos años…

En “En torno a la silla” comenzamos un experimento vinculado con el diseño colaborativo, incitados por el Medialab-Prado y su convocatoria y espoleados por una necesidad afectiva: situarnos en torno a una silla de ruedas como lugar de reflexión y de acción; quizá no una silla cualquiera, aunque su potencia era que se trataba de la silla de un cualquiera, de otro cualquiera como nosotras. Pero de unos cualquiera que no tenían necesidades ni relaciones cualquiera, sino que necesitaban ser capaces de dotarse de otros entornos, de hacer juntas otras distribuciones de espacios, otros diseños de aparatos y máquinas que permitieran que nuestras relaciones de amistad no se cancelaran, sino que pudieran crecer, incorporando a otras, haciendo entornos desde la diversidad (funcional). Una producción de un entorno diverso para que nuestro entorno fuera más rico, más denso, más poblado por la diversidad… para que pudiera llenarse de otras, con su singularidad y su diferencia, con sus cuerpos que se mueven, sienten y piensan así o asá, que se sientan de este o ese modo, que leen de esta o aquella manera. ¿Cómo meterle mano a un entorno que nos hiciera más autónomas, pero a la vez más conectadas, que favoreciera la relación con la diversidad? De ahí la necesidad de pensar en ponerse a cacharrear con los productos de apoyo como interfaz de relación, como nexo de unión y no sólo de normalización o rehabilitación. Pero también como interfaz epistémica, como interfaz de producción de conocimiento…

Cacharrear te hace sentir que quizá tú también puedas intervenir en el curso de las cosas, aunque sea precariamente o desde una posición lateral: cacharrear para meter mano en cómo las cosas se dis-ponen y pre-disponen, para cambiar en qué modelos de cuerpos y relaciones se piensa únicamente para traer a la existencia ciertos modelos de cacharros y para abrir, por tanto, la caja de Pandora de qué cuerpos quedan dentro y fuera del foco a la hora de pensar entornos. Cacharrear no necesariamente quiere decir hacerlo bien, aunque se intente. Habrá formas de hacerlo mejor y peor, aunque quizá necesitemos pensar que mejor querrá decir “acoger la singularidad” dentro de un proceso de diseño y no necesariamente que el diseñador o el usuario tengan razón o quedar sometidos a las imposiciones y restricciones que nos imponen los materiales. Pero desde luego quiere decir que queremos tomar parte de un universo de cosas que hemos delegado quizá hasta la nausea, cuando esas cosas, esas disposiciones de cuerpos y elementos, esas predisposiciones de entornos son el modo en que podemos ser-con-otras… Cacharrear es decir “quiero un mundo más a medida”, un mundo hecho “tó tuyo”, con otras y para vivir mejor con otras.

Teníamos muy claro que cacharrear y meterle mano a esa silla de ruedas a través de nuestro pequeño “kit” era una continuidad de la amistad, de la exploración de un lazo común forjándose y nutriéndose a cada paso, uniendo de dónde venía cada quién: un grupo heterogéneo compuesto por activistas de la vida independiente, una arquitecta, manitas y etnógrafos-documentalistas; un grupo para el que cacharrear se convirtió en algo así como una reivindicación experimental de otro modo de re-conectarnos con el mundo y de intervenirlo, de pensarlo desde su diversidad más radical.

Había ilusión en ese cacharrear, era y es empoderador y vivificante. Descubrimos que cacharrear le lleva a una a pensar en mil opciones no planteadas, desde cómo poner una tuerca a dónde conseguir qué materiales, desde qué necesidades tiene qué cuerpo hasta cómo poder explicar eso, narrar eso, convertirlo en una posición política a partir de textos e imágenes del proceso o intervenciones…

Cacharrear ha sido para nosotras un lugar increíble para explorar nuestros límites y vulnerabilidades, así como los del mundo con el que nos vinculábamos. Después de un año fuimos dándonos cuenta, sin embargo, de que el proceso de ponerse a hacer tenía dificultades y problemas. Y se nos hizo necesario encontrar una manera de balbucear, de tartamudear y comenzar a enunciar lo que nos pasaba. El blog del que nos habíamos dotado para documentar el proceso de creación de nuestros cacharros y para compartir algunas reflexiones, donde comenzar a balbucear y dotar de significado a las propias prácticas generadas o las situaciones producidas. En nuestro hacer humilde sentíamos que habíamos topado con uno de los corazones de la bestia: la maquinaria que mueve la gigantesca industria de las “tecnologías de la discapacidad”.

Pero el espacio “en torno…” no era sólo un mero lugar, no era sólo un entorno. También era una posición o, mejor, una disposición a ponernos a pensar sobre lo que implicaban esas cosas en las que nos estábamos metiendo. Por eso creo que “En torno a la silla” empezó a ser desde muy pronto también un lugar de producción de conocimiento, una interfaz epistémica colaborativa. Un espacio para pensar sobre lo que estábamos haciendo. De esto iba, sin que lo supiéramos bien, lo que habíamos estado haciendo en el blog. Habíamos empezado con la idea un poco loca de documentar ese proceso como proceso, es decir, como algo que podía crecer. No había intención de colocar las cosas como se pincha una mariposa en un corcho. Documentar no era un fin, era un modo de ayudarnos a pensar o, mejor, a balbucear, a la vez que era un intento de no olvidar, de dar cuenta del torrente de cosas en el que habíamos entrado algunas, un lugar para darle vueltas a cómo nace o crece un diseño, sus problemas, sus diatribas

Pero el blog no era suficiente, porque nos ha sido siempre muy costoso establecer la conexión fecunda que existe entre “diseño libre”, “diversidad funcional” y “empoderamiento”. Necesitábamos poder experimentar otros modos de narrar aquello con lo que nos habíamos estado vinculando. En este último año, acuciadas por la precariedad económica y la falta de medios para prototipar, hemos estado dándole muchas vueltas a la gran cantidad de cosas que se entrecruzan, que limitan y que circunscriben qué podemos hacer. Necesitábamos ponerlas en claro y nos llegó el momento de sentarnos “en torno a la silla”, no sólo como un lugar de acción y cacharreo, sino como lugar de reflexión.

En el último año hemos estado pensando en traducir la pasión por el hacer en una reflexión sobre sus condiciones a través de un documental interactivo (o webdoc) que nos ayudara a darle vueltas a otras alternativas “en torno a la silla”, otras posibilidades, otros modelos de producción y de relación con los cacharros. En este proceso hemos hecho entrevistas a diferentes personas que vienen trabajando en estos ámbitos y que nos han enseñado otras maneras de ver lo que hacíamos; estamos filmado encuentros de cacharreo (algunos incluso que estaremos generando nosotras mismas) y hemos intentado hacer más explícitos los vínculos con la filosofía de la diversidad funcional y con una serie de prácticas políticas para hacer del diseño colaborativo una cuestión vinculada al empoderamiento… Este ha venido siendo un proceso aún en curso y que no sabemos cuándo acabaremos (si es que puede ser acabado, y no debe de quedar más bien como un prototipo, en el sentido que le da Alberto Corsín al término), aunque esperemos poder ir liberando pronto algunas partes de esos materiales, porque queremos que ese conocimiento y esos materiales sean tan libres –en el sentido de “con licencia libre”como los productos de diseño libre así producidos.

En suma, hablaba de dispositivos colaborativos experimentales: y lo decía porque el proceso de documentación del diseño y el documental que acabo de describir pudiera ser planteado como un proceso de pensar una investigación etnográfica como una suerte de sonda, en la que el conocimiento no es tomado, sino sondeado: explorado ahí fuera, “en abierto”, intentando dotar a todo el mundo de ocasiones de poder explicitarse y de ver/escuchar/sentir lo que los demás pueden ir diciendo. De alguna manera, es como si estos dispositivos experimentales de investigación colaborativa en el ámbito del diseño tuvieran que tomar inspiración de las probes (literalmente, sondas, en inglés), esas técnicas de diseño que emplean Boehner, Gaver & Boucher (2012) –dando unas pequeñas cajas llenas de dispositivos de registro que reparten entre las personas junto con las que diseñan para sondear sus necesidades cotidianas–,  evocando el lado exploratorio y viajero del modo de recabar datos y probar opciones para ello de las sondas marinas o espaciales.

En mi proceso particular junto con “En torno a la silla” y en los múltiples espacios a los que se ha abierto cada una de nosotras en el proceso no sólo hemos cacharreado con cosas y con qué puede querer decir un diseño más abierto y libre, sino también hemos sondeado cómo hacer más libres y colaborativos nuestros saberes y experticias sobre esos procesos (del usuario de productos de apoyo, de la militante por la diversidad funcional o por los cuerpos diversos, de la arquitecta, del manitas, del etnógrafo, de la documentalista, del planificador de la accesibilidad, etc.), cacharreando con lo que traíamos a la situación y con las situaciones que montamos para investigar-nos y ponernos a prueba…

Porque cacharrear con las experticias en el caso de “En torno a la silla” no sólo ha implicado hacer un kit para una silla de ruedas, sino también forjar una suerte de kit para las colaboraciones experimentales: en este tiempo hemos tenido que encontrar modos de valorar  todos los saberes que ahí se presentaban, para que colaborar signifique co-laborar, para que experimentar pueda ser algo del cualquiera… Y esto no ocurre sin haber podido cacharrear con los catalizadores que la pueden hacer existir, sin las  infraestructuras (como un blog o un webdoc), sin esas herramientas que permiten que la tarea de investigar sea algo compartido y conjunto –aunque tengamos diferentes intereses o metas–, pero tampoco sin cacharrear permanentemente, con mimo, con las temporalidades que la experimentación necesita para que la cosa siga si es lo que se quiere o que se pare cuando toca e intentar evitar que nos estalle en las manos…

Algunos de estos temas y otros más los hemos venido abordando y los estaremos abordando en las semanas siguientes, en una especie de gira sobre ‘collaboration/experiment.

El programa es el siguiente.

24 de abril, 19:00-21:00 (Llibreria Synusia, Ateneu Candela, Terrassa)
Más allá de la experticia única, 4ª sesión del ciclo ¿Cuánto puede un cuerpo colectivo?, junto a Núria Gómez (OVI Bcn).

6 de mayo, 18:30-20:00 (vía hangout).
‘No me chilles que no te veo’, primera sesión de #meetcommons para preparar el taller del mismo nombre (vídeo disponible aquí).

7 de mayo, 16.00-17.00 (Medialab-Prado, Madrid)
Antropocefa – Kit para la fabricación de colaboraciones etnográficas experimentales. Taller dentro del II Encuentro de Sociología Ordinaria (aquí se puede ver el vídeo).

19 de mayo, 18:30-20:00 (vía hangout).
‘No me chilles que no te veo’segunda sesión de #meetcommons para preparar el taller del mismo nombre (vídeo disponible aquí).

4-6 de junio, (Salamanca).
Taller ‘No me chilles que no te veo’ & Taller ‘TEO va a la cocina’, IV Encuentro de la Red de Estudios Sociales de la Ciencia y la Tecnología (Red esCTS).

7 de junio, (Can Batlló, Barcelona).
Primavera Cacharrera, un encuentro organizado por ‘En torno a la silla‘ para fundar alianzas y encontrarnos con otras personas o colectivos de cacharrerxs.

17 de junio, (BAU, Barcelona).
‘Cuidar la usuarización: Hacia una ética del cuidado en el diseño colaborativo de ayudas técnicas’ (con Marga Alonso –OVI Bcn– y Alida Díaz –En torno a la silla…), una presentación en la I Jornada de Objetologias: la materia contraataca, del grupo de investigación Objetologías acerca de ‘La mesi‘, para poder debatir sobre los retos que supone el diseño de bajo coste y la singularización de ayudas técnicas.

22 de junio, (Barcelona).
Mini Maker Faire, con En torno a la silla y Handiwheel.

26 de junio 19:00-21:00 (Llibreria Synusia, Ateneu Candela, Terrassa).
Producir máquinas, producir territorios encarnados de intersección, 6ª sesión del ciclo ¿Cuánto puede un cuerpo colectivo?,  con En torno a la silla, Yes we fuck y Post-Op/Pornortopedia.

1 agosto (Tallinn, Estonia).
Panel invitado ‘Ethnography as collaboration/experiment‘, European Association of Social Anthropologists.

Referencias

Candea, M. (2013). The Fieldsite as Device. Journal of Cultural Economy, 6(3), 241–258.

Jasanoff, S. (2003). Technologies of humility: citizen participation in governing science. Minerva, 41(3), 223–244

Boehner, K., Gaver, W., & Boucher, A. (2012). Probes. In C. Lury & N. Wakeford (Eds.), Inventive Methods: The happening of the social (pp. 185–201). London: Routledge.

Créditos de la ilustración: “Sinergia” (con licencia CC BY-NC-SA) de Joan Fernández, alias negrescolor (cedida para la Primavera Cacharrera)

Read More